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Skip Trace 2 (Robby D., 2012)


La primera parte, 'Skip Trace', dejó un sabor agridulce debido a un planteamiento con posibilidades en un guión demasiado simple y un tercer acto sin fuerza. Quizá las expectativas ya no eran tan altas con esta segunda parte, pero lo cierto es que supera a su predecesora. El guión sigue quedándose en la superficie, sin aprovechar el potencial como película de acción que da la trama (ya no es época de grandes inversiones para grandes producciones); pero el conjunto funciona mucho mejor que en la primera parte.



Volvemos a tener delante a las dos cazarrecompensas más duras de Los Ángeles, Jesse Jane y Riley Steele. Su siguiente misión viene de manos de un agente británico que les pide ayuda para atrapar a un importante traficante español, Nacho Vidal, que se esconde ahora en la ciudad.


La verdad es que la primera parte erró al incluir dos casos en un guión tan corto y simple. El primero (y sus consecuencias) valían para presentarnos a los personajes y el segundo era el plato fuerte. Todo recordaba a la notable 'ManHunters', de Brad Armstrong, pero con un toque más actual. Pero el caso principal quedó en un bluff sin fuerza. Aquí, con los personajes ya conocidos, la película se centra en el caso de Nacho Vidal, otro gran acierto de la película.


Y es que no hay nada como un buen villano para que una película funcione. Y Nacho es uno de esos pocos actores con imponente presencia en cuanto entra en escena (como buen discípulo de Rocco que es). Más allá de las escenas de sexo (de las que hablaré a continuación y donde Nacho marca la diferencia), el actor español logra darle empaque a su personaje, estereotipado y también en parte desaprovechado por el guión.


Y es que, aunque a la vista la falta de ambición e inversión no hace mella, la sensación de que de esta película se podría haber hecho una gran producción de acción con un guión más ambicioso y profundo sigue presente. Nacho interpreta a un narcotraficante de los detestables, altivo, rudo y dominante; pero sólo se nos muestra eso en su trato con las chicas que tiene en su casa como concuvinas, pudiendo haber incluido alguna escena violencia y acción en su vertiente de delincuente. Pero como digo, todo pasa deprisa y sin profundizar mucho.


Pese a eso, funciona muy bien como entretenimiento y como vehículo de acción para cinco escenas sexuales bastante satisfactorias. Y, de nuevo, es gracias a Nacho Vidal, que marca la diferencia con dos potentes escenas donde, aunque se controla, demuestra que sigue siendo uno de los performers sexuales más efectivos del porn valley. Pero el buen resultado de las escenas no es sólo mérito suyo, sino que el reparto de la película es excelente. Batiéndose en duelo con Nacho tenemos a dos morenas de excepción: Charley Chase y Jynx Maze.


La escena con Chase es sin duda la mejor. Y es que Chase es otra bestia sexual que le sabe seguir el ritmo a Nacho sin problemas e incluso le adelanta. Es una escena potente, intensa, con ritmo y fuerza en la que Chase se luce con su especialidad, el oral, y cabalga con fuerza al semental español en el resto de la escena.


El número con Jynx Maze tampoco se queda atrás. La pequela latina, en una escena más de sometimiento (está colaborando con la policía para dar caza a Nacho) se mueve como pez en el agua en la polla de Vidal en una escena que, como la anterior, combina bien los planos cortos con los generales según pide el momento.


Jesse Jane y Riley Steele (con un aspecto más normalito y menos sexy que en la primera parte) protagonizan las otras tres escenas de la película. Lo cierto es que están bastante bien, pero inmersas en el espectáculo de Nacho y Chase, aque abre la película, y el que tiene a mitad del metraje con Maze, la diferencia es notable. Eso sí, las escenas de las rubias sirven como contraste a las de Nacho: el sexo de los héroes contra el sexo de los villanos.


Jesse se tira a su nuevo ligue, otro de esos actores imprescindibles en el porno americano, Ramon Ferrara. Dado lo que tiene entre manos, Jesse destaca y disfruta el oral y hace un buen trabajo en el conjunto de la escena, aunque no se desmelena tanto como en otras ocasiones.


El agente británico Keiran Lee tiene dos escenas al final de la película bastante similares, una con Riley y otra con Jesse. Escenas muy normalitas y del estilo que nos tienen acostumbrados las dos front-girls de Digital Playground, pero que funcionan bien. Aunque sí sorprende Riley Steele con una garganta profunda con Lee, algo que no suele hacer y que en esta película sucede en casi todas las escenas.


En conjunto, una película que, pese a poder haber dado mucho más, funciona muy bien como entretenimiento por una trama simple pero bien llevada y por unos buenos números sexuales. Sin duda, te deja con ganas de Robby D. siga haciendo secuelas y veamos como Riley y Jesse se afianzan en sus personajes.


Voracious: The first season (John Stagliano, 2012)


'Voracious' es uno de esos proyectos que cuesta digerir. Stagliano no había vuelto a enfrentarse en serio al porno argumental desde que terminó las dos secuelas de 'Fashionistas' (un exceso impresionante, exagerado e innecesario, algo así como la segunda y tercera parte de 'Matrix') y lo ha hecho tirando la casa por la ventana: con una producción de más de seis horasque ha tenido que vender por capítulos en Internet y que luego ha sacado en DVD.


Yo nunca he sido un seguidor de Stagliano. No me parece un gran realizador, utilizando el vídeo de un modo burdo y efectista para hacer cine; ni un gran narrador, con historias simples y algo vacías vestidas de lujo y con exceso de equipaje. Sin embargo, es un cineasta único que presenta productos diferentes e impresionantes, que no tiene límites ni nadie es capaz de imponérselos. Y 'Voracious' es un buen ejemplo de todo esto.


La historia es de la Manuel Ferrara, escritor que conoce y se ve seducido por una vampira llamada Amira (Brooklyn Lee), que se enamora y desea volver a ser humana. Tras su primer encuentro, en el que Amira revela sus deseos humanos, Manuel intentará llegar hasta ella, por lo que tendrá que viajar a Europa y adentrarse en un mundo sórdido repleto de vampiros crueles y sin escrúpulos.


La trama avanza a pasos desiguales si vemos los capítulos por separado y a buen ritmo pero con evidente poco material si vemos la película de un tirón. De hecho, es posible que de las seis horas y media que dura la producción poco más de media hora sea estrictamente argumental. Tenemos muchas secuencias contemplativas de cuerpos pinzados y situaciones de dominación sado, contrapicados de culos marca de la casa de Stagliano, movimientos a cámara rápida de vampiras por la habitación, unos cuantos mordiscos, algunas secuencias de tensión y misterio bastante logradas, localizaciones en Los Ángeles, Berlín y Budapest y personajes oscuros como el sacerdote vicioso con ansias vampíricas interpretado por Steve Holmes.


Pero lo que nos ofrece 'Voracious' de una manera exagerada, abundante, intensa, dolorosa, impresionante, excesiva, dura, húmeda, apabullante y, en muchas ocasiones, hasta aversiva es sexo, sexo y más sexo. Stagliano ha grabado para 'Voracious' algunas de las más intensas secuencias de sexo de su carrera. Y para ello ha contado con hombres sofocantes como Rocco Siffredi, Omar Galanti y Manuel Ferrara, y mujeres de aguante impresionante como Lea Lexus, Sandra Romain, Ivana Sugar o la reina de este espectáculo, Brooklyn Lee.


Brooklyn Lee hace una interpretación bastante correcta en sus partes argumentales, con algunos destellos de gran actriz en las partes más duras. Pero te deja sin habla en las escenas sexuales. Y no sólo por su aguante físico y su entrega máxima al sexo, sino porque sus escenas son de sumisión dolorosa y no sabes si está interpretando o la escena sexual que estás viendo la está llevando a los límites de la resistencia humana.


Ves el making of y la ves reír entre escenas e incluso metiéndose en el papel de mujer sometida cuando retoman la escena sexual tras un corte; pero cuando las ves llorar y gritar en escenas como la que tiene con Rocco Siffredi, que la somete sin piedad en el gimnasio, logra que tengas que apartar la vista y dudar de si lo que ves es ya demasiado. Una sensación que se amortigua tras verlo una segunda vez, pero que sigue punzando.


El tour de force sexual se inicia en el primer capítulo, en el que Lea Lexus y Brooklyn Lee someten a Manuel Ferrara a una sesión de sexo intensa y extenuante, una estupenda escena de una hora (todas las escenas de sexo son extremadamente largas para un feature) en los que Manuel se hunde en las gargantas de las dos chicas, sumerge su cara en sus culos, se deleita con rimming y gaping para todos, ass-to-mouth y tremendos anales y hasta un buen squirt para Brooklyn. Una maratón sexual digna de ver.


Y es que Brooklyn se gana con su participación en esta película su puesto entre las más grandes perfomers del momento. Hacia la mitad del metraje tiene su escena más intensa, con Rocco Siffredi como no podía ser otra forma. Rocco pone varias pinzas de plástico en sus labios, pezones, garganta y más pedazos de su piel y a continuación empieza a follar la boca de Brooklyn con la intensidad que le caracteriza. Y de ahí va a más, con gargantas profundas tremendas y metiendo su mano hasta lo más profundo de su garganta sacando de ella sus fluidos y ahogándola cubriéndole la cara con ellos al tiempo que la abofetea en la cara, tetas y culo. Brooklyn acaba gritando y llorando, desesperada pidiendo ver el sol, pidiendo morir.


Con más cadenas y pinzas (en la lengua, en los pezones, en los labios del coño) y orales y anales profundos, Brooklyn también se enfrenta a Sandra Romain, David Perry e Ian Scott en una bacanal intensa de media hora. Una de las mejores escenas de la película que culmina en una breve pelea entre las chicas, doble penetración para ambas y una catarsis vampírica de Brooklyn tras recibir unas buenas bofetadas de Sandra durante la DP y una mascarilla de semen que le aplica Sandra a una Brooklyn llorosa tras la corrida doble.


Sometiéndola con un crucifijo, el Padre Steve Holmes brinda una buena sesión de sexo oral en la calle a Brooklyn, que también le hace un beso negro al cura. Y es que el 'hombre de fe' consigue todo lo que se propone: además de Brooklyn, también se la chupa en la calle Zorah White tras una persecución vampírica. Y más tarde le come el culo a Lea Lexus, que le proporciona luego una de las mamadas más viscosas de su carrera para acabar follándosela por todos sus agujeros (con más beso negro incluido) en una escena oscura y bastante incómoda.


Pero el sexo no acaba ahí. Y es que junto a Rocco Siffredi, Omar Galanti domina el clan de vampiros y el semental calvo aprovecha su posición para echar unos buenos polvos. Se estrena con su compañera Lea Lexus(la otra bestia de esta película) y una futura vampira, BiBi Noel. Mientras Galanti le come el culo a la novata, Lea hace una tremenda mamada doble a la polla de Omar y a los pies de BiBi. Lo que viene a continuación, otra escena intesa con ass-to-mouth, assgaping, orales profundos, grandes anales, sometimiento y un mordisco final.


A Omar y a Rocco lo que más les gusta parece ser desvirgar futuras vampiras y poco después se tiran a dos jóvenes modelos encarnadas por Ivana Sugar y Zorah White. No hace falta decirlo, besos negros en culos bien abiertos y mucho anal en una escena que, tras las corridas, acaba con Rocco haciendo un bis con las dos chicas que saborean la polla del mito italiano antes de postrarse para recibir el mordisco que las transformará.


La rubia Ivana Sugar le coge el gusto a esto del sexo vampírico y hacia el final de la serie comparte con la tremenda Sandra Romainun buen polvo de más de media hora con Manuel Ferrara, bajo la oculta mirada de Brooklyn. ¿qué esperar de este trío de europeos? Pues un buen número (uno de los mejores de la película) con más orales hasta el fondo, besos negros y anales taladradores que termina en un 'mordisco interruptus' previo al gran final de la película.


La parte sexual la completa un polvo a la luz del amanecer entre Brooklyn y Manuel, más romántico que los anteriores pero no por eso carente de sexo intenso y de todas las prácticas a las que nos tiene acostumbrados Stagliano, y un largo número con luz negra y pintura fosforescente entre Ivana Sugar, Lea Lexus, Sandra Romain, por un lado, y Alice Romain y Omar Galanti por otro; media hora de sexo hipnótico y videoclipero que pierde algo de diversión cuando  el trío léxbico deja la escena.


Pero la película tiene su punto álgido (vampíricamente hablando) en la extraña ceremonia previa al polvo romántico de los protagonistas. Y es que (atención spoilers) las vampiras y el cura ayudan a Manuel a devolver a su estado de mujer mortal a Brooklyn. Con el culo abierto por un speculum/embudo, Brooklyn recibe con impresionantes alaridos una buena ración de agua sagrada dentro de su cuerpo en un exorcismo agónico que permitirá a Amira volver a ver el sol y empezar una nueva vida junto a Manuel.


El último capítulo, tras el exorcismo vampírico y el polvo a la luz del sol, deja el final abierto para una nueva temporada. Pero, sobre todo, la película deja exhausto al espectador, que ha presenciado más de seis horas de sexo descarnado en una historia alargada pero con puntos soberbios como la desvampirización de Amira. Y también deja claro quién se merece este año el Female Perfomer of the Year en los AVN: una Brooklyn Lee cada día más grande que va camino de convertirse en una de las grandes actrices porno del nuevo milenio tras sólo tres años de carrera.

 
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