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Voracious: The first season (John Stagliano, 2012)


'Voracious' es uno de esos proyectos que cuesta digerir. Stagliano no había vuelto a enfrentarse en serio al porno argumental desde que terminó las dos secuelas de 'Fashionistas' (un exceso impresionante, exagerado e innecesario, algo así como la segunda y tercera parte de 'Matrix') y lo ha hecho tirando la casa por la ventana: con una producción de más de seis horasque ha tenido que vender por capítulos en Internet y que luego ha sacado en DVD.


Yo nunca he sido un seguidor de Stagliano. No me parece un gran realizador, utilizando el vídeo de un modo burdo y efectista para hacer cine; ni un gran narrador, con historias simples y algo vacías vestidas de lujo y con exceso de equipaje. Sin embargo, es un cineasta único que presenta productos diferentes e impresionantes, que no tiene límites ni nadie es capaz de imponérselos. Y 'Voracious' es un buen ejemplo de todo esto.


La historia es de la Manuel Ferrara, escritor que conoce y se ve seducido por una vampira llamada Amira (Brooklyn Lee), que se enamora y desea volver a ser humana. Tras su primer encuentro, en el que Amira revela sus deseos humanos, Manuel intentará llegar hasta ella, por lo que tendrá que viajar a Europa y adentrarse en un mundo sórdido repleto de vampiros crueles y sin escrúpulos.


La trama avanza a pasos desiguales si vemos los capítulos por separado y a buen ritmo pero con evidente poco material si vemos la película de un tirón. De hecho, es posible que de las seis horas y media que dura la producción poco más de media hora sea estrictamente argumental. Tenemos muchas secuencias contemplativas de cuerpos pinzados y situaciones de dominación sado, contrapicados de culos marca de la casa de Stagliano, movimientos a cámara rápida de vampiras por la habitación, unos cuantos mordiscos, algunas secuencias de tensión y misterio bastante logradas, localizaciones en Los Ángeles, Berlín y Budapest y personajes oscuros como el sacerdote vicioso con ansias vampíricas interpretado por Steve Holmes.


Pero lo que nos ofrece 'Voracious' de una manera exagerada, abundante, intensa, dolorosa, impresionante, excesiva, dura, húmeda, apabullante y, en muchas ocasiones, hasta aversiva es sexo, sexo y más sexo. Stagliano ha grabado para 'Voracious' algunas de las más intensas secuencias de sexo de su carrera. Y para ello ha contado con hombres sofocantes como Rocco Siffredi, Omar Galanti y Manuel Ferrara, y mujeres de aguante impresionante como Lea Lexus, Sandra Romain, Ivana Sugar o la reina de este espectáculo, Brooklyn Lee.


Brooklyn Lee hace una interpretación bastante correcta en sus partes argumentales, con algunos destellos de gran actriz en las partes más duras. Pero te deja sin habla en las escenas sexuales. Y no sólo por su aguante físico y su entrega máxima al sexo, sino porque sus escenas son de sumisión dolorosa y no sabes si está interpretando o la escena sexual que estás viendo la está llevando a los límites de la resistencia humana.


Ves el making of y la ves reír entre escenas e incluso metiéndose en el papel de mujer sometida cuando retoman la escena sexual tras un corte; pero cuando las ves llorar y gritar en escenas como la que tiene con Rocco Siffredi, que la somete sin piedad en el gimnasio, logra que tengas que apartar la vista y dudar de si lo que ves es ya demasiado. Una sensación que se amortigua tras verlo una segunda vez, pero que sigue punzando.


El tour de force sexual se inicia en el primer capítulo, en el que Lea Lexus y Brooklyn Lee someten a Manuel Ferrara a una sesión de sexo intensa y extenuante, una estupenda escena de una hora (todas las escenas de sexo son extremadamente largas para un feature) en los que Manuel se hunde en las gargantas de las dos chicas, sumerge su cara en sus culos, se deleita con rimming y gaping para todos, ass-to-mouth y tremendos anales y hasta un buen squirt para Brooklyn. Una maratón sexual digna de ver.


Y es que Brooklyn se gana con su participación en esta película su puesto entre las más grandes perfomers del momento. Hacia la mitad del metraje tiene su escena más intensa, con Rocco Siffredi como no podía ser otra forma. Rocco pone varias pinzas de plástico en sus labios, pezones, garganta y más pedazos de su piel y a continuación empieza a follar la boca de Brooklyn con la intensidad que le caracteriza. Y de ahí va a más, con gargantas profundas tremendas y metiendo su mano hasta lo más profundo de su garganta sacando de ella sus fluidos y ahogándola cubriéndole la cara con ellos al tiempo que la abofetea en la cara, tetas y culo. Brooklyn acaba gritando y llorando, desesperada pidiendo ver el sol, pidiendo morir.


Con más cadenas y pinzas (en la lengua, en los pezones, en los labios del coño) y orales y anales profundos, Brooklyn también se enfrenta a Sandra Romain, David Perry e Ian Scott en una bacanal intensa de media hora. Una de las mejores escenas de la película que culmina en una breve pelea entre las chicas, doble penetración para ambas y una catarsis vampírica de Brooklyn tras recibir unas buenas bofetadas de Sandra durante la DP y una mascarilla de semen que le aplica Sandra a una Brooklyn llorosa tras la corrida doble.


Sometiéndola con un crucifijo, el Padre Steve Holmes brinda una buena sesión de sexo oral en la calle a Brooklyn, que también le hace un beso negro al cura. Y es que el 'hombre de fe' consigue todo lo que se propone: además de Brooklyn, también se la chupa en la calle Zorah White tras una persecución vampírica. Y más tarde le come el culo a Lea Lexus, que le proporciona luego una de las mamadas más viscosas de su carrera para acabar follándosela por todos sus agujeros (con más beso negro incluido) en una escena oscura y bastante incómoda.


Pero el sexo no acaba ahí. Y es que junto a Rocco Siffredi, Omar Galanti domina el clan de vampiros y el semental calvo aprovecha su posición para echar unos buenos polvos. Se estrena con su compañera Lea Lexus(la otra bestia de esta película) y una futura vampira, BiBi Noel. Mientras Galanti le come el culo a la novata, Lea hace una tremenda mamada doble a la polla de Omar y a los pies de BiBi. Lo que viene a continuación, otra escena intesa con ass-to-mouth, assgaping, orales profundos, grandes anales, sometimiento y un mordisco final.


A Omar y a Rocco lo que más les gusta parece ser desvirgar futuras vampiras y poco después se tiran a dos jóvenes modelos encarnadas por Ivana Sugar y Zorah White. No hace falta decirlo, besos negros en culos bien abiertos y mucho anal en una escena que, tras las corridas, acaba con Rocco haciendo un bis con las dos chicas que saborean la polla del mito italiano antes de postrarse para recibir el mordisco que las transformará.


La rubia Ivana Sugar le coge el gusto a esto del sexo vampírico y hacia el final de la serie comparte con la tremenda Sandra Romainun buen polvo de más de media hora con Manuel Ferrara, bajo la oculta mirada de Brooklyn. ¿qué esperar de este trío de europeos? Pues un buen número (uno de los mejores de la película) con más orales hasta el fondo, besos negros y anales taladradores que termina en un 'mordisco interruptus' previo al gran final de la película.


La parte sexual la completa un polvo a la luz del amanecer entre Brooklyn y Manuel, más romántico que los anteriores pero no por eso carente de sexo intenso y de todas las prácticas a las que nos tiene acostumbrados Stagliano, y un largo número con luz negra y pintura fosforescente entre Ivana Sugar, Lea Lexus, Sandra Romain, por un lado, y Alice Romain y Omar Galanti por otro; media hora de sexo hipnótico y videoclipero que pierde algo de diversión cuando  el trío léxbico deja la escena.


Pero la película tiene su punto álgido (vampíricamente hablando) en la extraña ceremonia previa al polvo romántico de los protagonistas. Y es que (atención spoilers) las vampiras y el cura ayudan a Manuel a devolver a su estado de mujer mortal a Brooklyn. Con el culo abierto por un speculum/embudo, Brooklyn recibe con impresionantes alaridos una buena ración de agua sagrada dentro de su cuerpo en un exorcismo agónico que permitirá a Amira volver a ver el sol y empezar una nueva vida junto a Manuel.


El último capítulo, tras el exorcismo vampírico y el polvo a la luz del sol, deja el final abierto para una nueva temporada. Pero, sobre todo, la película deja exhausto al espectador, que ha presenciado más de seis horas de sexo descarnado en una historia alargada pero con puntos soberbios como la desvampirización de Amira. Y también deja claro quién se merece este año el Female Perfomer of the Year en los AVN: una Brooklyn Lee cada día más grande que va camino de convertirse en una de las grandes actrices porno del nuevo milenio tras sólo tres años de carrera.

This ain't the Expendables XXX (Axel Braun, 2012)


Hustler siempre titula sus parodias 'This ain't... y el título de la película'; pero todos tienen una marca de la casa: Vivid coloca tras el título 'XXX. A Porn Parody', New Sensations 'A XXX Parody', Adam & Eve 'XXX. A Parody', X-Play 'Not [título] XXX'... Es una manera de crear imagen de marca y alejarse de los problemas de derechos de autor. Pero ese This ain't... (esto no es) de Hustler es ideal para esta 'versión' de 'Los Mercenarios' ('The Expendables', Sylvester Stallone, 2010), ya que decir que es una versión del éxito de Stallone sería ser demasiado generoso con la definición.


Durante la primera media hora no pasa nada, la misión se soluciona en un abrir y cerrar de ojos, solamente hay una escena de acción al final y el único guiño real a la película original es la reunión de Willis, Schwarzenegger y Stallone (aquí Derrick Pierce, Tera Patrick y Kimberly Kane) en la iglesia. El resto, mujeres vestidas de chicas malas/guerreras bebiendo alcohol, afilando las armas y follando. Sí, sé que esto último es lo básico que pide el público, pero la decepción es enorme si vas buscando una buena parodia de las que es capaz del bueno de Axel Braun (véase 'Batman' o 'Star Wars').


La historia es la de un grupo de mercenarias (Brooklyn Lee, Andy San Dimas, Kimberly Kane, London Keyes y Ana Foxxx) contratadas para rescatar a una chica (Lyla Storm), secuestrada por un grupo un poco cutre. Como he dicho, todo se presenta y soluciona en dos o tres escenas y nada convence mucho. De hecho, la 'gran escena de acción' de la película es bastante pobre, con las protagonistas tras sacos de arena a modo de trinchera disparando a la nada.


Además, Axel Braun hace aquí un uso excesivo del croma para los decorados solamente para reducir costes en una ya de por sí barata producción, pese a que el vestuario y el atrezzo funciona bien y es creible. Ni que decir tiene que aquí todo el grupo de mercenarios son chicas, el paso lógico y acertado para una parodia porno de esta película, aunque eso no es suficiente.


Los minutos de trama son más bien escasos en esta parodia de sólo 98 minutos, con lo que vemos que con buen criterio comercial (dejemos el cinematográfico a parte) el sexo es la gran base del proyecto. Siguiendo los estándares, tenemos cinco escenas sexuales que incluyen un lésbico, dos parejas, un trío de dos chicas y un chico y otro trío de dos chicos y una chica, no está nada mal.


Abre el espectáculo Brooklyn Lee, que va a ver a su novio (Billy Glide) y a echarle la bronca, y que tras discutir y forcejear un poco follan en el sofá en una escena que funciona bien gracias al buen hacer los performers, pero que podría haber tenido algo más de morbo jugando con ese lado de chica mala que tiene Brooklyn en la película.


Andy San Dimas, algo más rellenita que de costumbre (se nota que rueda menos tras dejar las escenas hetero), se lleva a una jovencita al refugio de las mercernarias. Se pasa un buen rato con la lengua en el culo de la delicada Jessie Andrews, que no para de gemir, y luego se van turnando en una escena básicamente oral en la que se puede disfrutar del cuerpo de las participantes, pero a la que le falta algo de chispa.


La cosa tampoco levanta mucho el vuelo en la siguiente escena, en la que Derrick Pierce recibe una mamada de 10 minutos en POV de Kimberly Kane. La verdad es que hasta aquí parece que Axel Braun les haya dicho a su chicas que aflojen la marcha y que tengan un sexo suavecito y sin muchas ganas. Una manera como otra de desaprovechar a grandes actrices.


La cosa mejora cuando llegan los dos tríos finales. Lyla Storm, la chica secuestrada, se lo monta con sus captores en la celda. Se trata de la escena con más pasión y más ganas de la película, en la que Lyla parece disfrutar plenamente de un trío sin anal ni muchas florituras, pero con ritmo, movimiento, ganas, fuerza y acción. La mejor escena de la película sobre todo gracias al ímpetu de la morena.


Aunque tampoco está mal el trío de Ana Foxxx, London Keyes y Ryan Driller que, aunque menos enérgico que el anterior, tiene buen ritmo y las dos chicas (especialmente Foxx) se lucen con la mamada inicial. Eso sí, nos quedamos con las ganas de Kylie Ireland, el último miembro de la banda, tenga alguna escena sexual. Por desgracia, era sólo un cameo como el Patrick.


Como aspectos positivos, tenemos un regreso a las cámaras de Tera Patrick en un cameo tan breve y gratuito como el de Schwarzenegger en la película original; a Kimberly Kane imitando bien los gestos de Stallone en la escena de la iglesia y poniéndo cara de psicópata al final de la escena de acción y a Brooklyn Lee de medio pelirroja, que no está nada mal. Sin embargo, como le pasó en 'The Dark Knight' (bueno, aquella me decepcionó más), es demasiado poco para decir que Axel Braun haya hecho un buen trabajo. Ponte las pilas, Axel.

 
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